

No cabe duda que una de las formas más crueles que tiene el ser humano para lastimar a otros son las famosas terapias de conversión, “terapias” que prometen “enderezar” lo que algunos creen que esta “chueco”. Lo cierto es que en los últimos años se han prohibido en cada vez más países, porque hay llegado incluso a provocar la muerte, y es por eso que Leviticus de una forma “metafórica” (hay mucho entrecomillado en este párrafo jejeje) nos cuenta una historia de amor, que busca encontrarse en medio del fanatismo, la soledad y una terapia que convertirá aquello que amamos, en una arma mortal.


