ESPECIAL CINEMBROLLOS: 15 PELÍCULAS DE TERROR QUE PUEDES VER SIN JUMPSCARES


Hay dos formas de asustarnos en el cine. La primera es relativamente sencilla: silencio, silencio, silencio y ¡PUM!, aparece una monja, un fantasma, un gato o la suegra detrás de una puerta y uno termina aventando las palomitas por toda la sala.

La segunda es mucho más perversa. No pasa nada. Y precisamente porque no pasa nada, sabemos que ALGO no anda bien.

El buen cine de terror no necesita estar brincándonos encima cada cinco minutos. Hay películas capaces de provocar una angustia espantosa utilizando únicamente una habitación, un pasillo, una mirada, un ruido lejano o la terrible sensación de que alguien está parado detrás de nosotros.

Así que para aquellos que disfrutan del terror pero odian que una película los esté haciendo brincar como chapulines, aquí van 15 películas de terror que puedes ver prácticamente sin jumpscares.

Y algunas, además, son viejas conocidas de Cinembrollos.

15. THE VAST OF NIGHT (THE VAST OF NIGHT, 2019)

Una pequeña joyita que demuestra que para inquietarnos no hacen falta demonios saliendo del clóset.

En un pequeño pueblo estadounidense de los años cincuenta, una operadora telefónica y un joven locutor descubren una misteriosa señal de audio que aparentemente no debería existir.

Y ya. Con eso comienza el problema.

La cinta juega principalmente con diálogos, sonidos, silencios y nuestra imaginación. Aquí el miedo está precisamente en aquello que NO podemos ver.

Ciencia ficción con ciertas ñañaritas incluidas.

Nivel de sobresaltos: prácticamente cero.

14. THE LOVE WITCH (THE LOVE WITCH, 2016)

Esta es una rareza maravillosa.

Elaine es una joven bruja obsesionada con encontrar el amor perfecto y utiliza hechizos para conseguirlo. Naturalmente todo sale mal, porque si algo nos ha enseñado el cine es que utilizar magia para arreglar la vida sentimental jamás termina bien.

Visualmente parece una película perdida de los años sesenta: colores intensos, maquillaje, decorados exagerados y una estética absolutamente deliciosa.

Más que asustarnos de golpe, The Love Witch nos mete lentamente en un mundo extraño, incómodo y bastante retorcido.

Jumpscares: prácticamente cero.

13. EL HOMBRE DE MIMBRE (THE WICKER MAN, 1973)

No confundir con aquella versión donde Nicolas Cage pelea contra medio mundo y termina convertido en meme.

Aquí hablamos de la original. Un policía llega a una pequeña isla investigando la desaparición de una niña y descubre una comunidad bastante peculiar.

Y cuando digo peculiar quiero decir: CORRE DE AHÍ, MIJO.

Lo maravilloso es que durante buena parte de la película aparentemente no sucede nada demasiado aterrador. El problema es que cada conversación, ceremonia y habitante nos hace sentir que algo anda terriblemente mal.

Y efectivamente… Algo anda terriblemente mal.

12. LA PROFECÍA (THE OMEN, 1976)

Aquí tenemos a un viejo conocido de Cinembrollos.

Porque los niños en el cine de terror tienen una habilidad extraordinaria para hacernos sentir incómodos simplemente quedándose quietos.

Damien no necesita andar apareciendo detrás de las puertas. El chamaco prácticamente puede quedarse mirando y uno inmediatamente piensa:

—Este niño trae algo.

Y vaya que trae algo.

La Profecía construye su terror alrededor de la religión, las coincidencias, la muerte y esa horrible sensación de que absolutamente nadie puede detener lo que está ocurriendo.

Un clásico que sigue funcionando.

Especial Cinembrollos Noche De Brujas… Las Mejores Películas De Terror De Todos Los Tiempos.

11. LOS INOCENTES (THE INNOCENTS, 1961)

Antes de llenar las películas de fantasmas digitales que gritan directamente a la cámara, existía esto.

Una institutriz llega a una enorme mansión para cuidar a dos niños y comienza a sospechar que en aquella casa existe algo que no pertenece precisamente al mundo de los vivos.

Pero la película hace algo mucho más interesante, nunca estamos completamente seguros de nada, ¿Hay fantasmas? ¿Los niños saben algo? ¿La protagonista está perdiendo la cabeza?.

Esa incertidumbre resulta muchísimo más inquietante que cualquier criatura brincando frente a la pantalla.

10. LA MOSCA (THE FLY, 1986)

Otro viejo conocido de este cuchitril cinematográfico.

David Cronenberg básicamente decidió preguntarse:

¿Qué pasaría si convertimos lentamente a Jeff Goldblum en algo absolutamente repugnante?

Y pues lo hizo. Aquí el horror no viene de aquello que pueda saltar desde una esquina sino de observar cómo un cuerpo comienza lentamente a dejar de ser humano.

Dientes, uñas, piel, fluidos…¡Ay nanita!

Es terror corporal en toda regla y una de esas películas que demuestran que sentir asco también puede convertirse en una extraordinaria herramienta cinematográfica.

Especial Cinembrollos Noche De Brujas… Las Mejores Películas De Terror De Todos Los Tiempos.

9. EL FARO (THE LIGHTHOUSE, 2019)

Robert Eggers encerró a Willem Dafoe y Robert Pattinson en un faro.

¿Qué podría salir mal?

TODO.

Filmada en blanco y negro y con una imagen casi cuadrada, El faro consigue que sintamos que estamos atrapados ahí dentro junto con estos dos hombres mientras lentamente pierden la cabeza. Alcohol. Soledad. Sirenas. Gaviotas. Supersticiones. Y un faro que guarda algo que probablemente hubiera sido mejor dejar quietecito.

Una cinta extrañísima, hipnótica y enfermiza.

Reseña: El Faro… En El Mar La Vida No Es Tan Sabrosa

8. EL SILENCIO DE LOS INOCENTES (THE SILENCE OF THE LAMBS, 1991)

Hannibal Lecter ni siquiera necesita levantarse de su silla para provocar miedo. Ahí está precisamente la maravilla del personaje.

Clarice Starling intenta obtener información de Lecter para capturar a otro asesino y cada conversación entre ambos termina convertida en una batalla psicológica.

Aquí no necesitamos monstruos. Porque los monstruos son humanos.Y eso resulta bastante peor.

Una demostración perfecta de que Anthony Hopkins mirando fijamente hacia la cámara puede ser mucho más aterrador que cualquier demonio generado por computadora.

7. LA MASACRE DE TEXAS (THE TEXAS CHAIN SAW MASSACRE, 1974)

Otro clásico que ya había pasado por Cinembrollos.

Y aquí ocurre algo curioso., tenemos motosierra, tenemos asesinatos. tenemos a Leatherface, tenemos gente corriendo y gritando y aun así la película prácticamente no depende de jumpscares.

Porque Tobe Hooper entendió perfectamente que no necesitaba sorprendernos: podía simplemente someternos a una hora y media de mugre, calor, desesperación y locura.

La película casi se puede oler.

Y no huele precisamente a aromatizante de lavanda.

Especial Cinembrollos Noche De Brujas… Las Mejores Películas De Terror De Todos Los Tiempos.

6. EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR (THE BLAIR WITCH PROJECT, 1999)

Pocos imaginaron lo que iba a provocar esta pequeña película.

Tres jóvenes.

Un bosque.

Una cámara.

Y una bruja que prácticamente nunca vemos.

El proyecto de la bruja de Blair entendió algo fundamental: nuestra imaginación generalmente fabrica cosas muchísimo peores que cualquier departamento de efectos especiales.

Escuchamos sonidos.

Encontramos cosas.

Algo parece seguirlos.

Pero nunca sabemos exactamente qué demonios está pasando.

Y aquí viene lo mejor para este especial:

Jumpscares: prácticamente cero.

Especial Cinembrollos Noche De Brujas… Las Mejores Películas De Terror De Todos Los Tiempos.

5. LA BRUJA (THE WITCH, 2015)

Una familia puritana, Nueva Inglaterra.

Un bosque. Una cabra negra.

Desde ahí uno debería saber que las cosas no van a terminar precisamente con todos abrazándose. Robert Eggers construye una película lenta y profundamente incómoda donde la religión, la culpa, el aislamiento y la superstición comienzan a destruir a una familia desde dentro.

Aquí el terror no corre.

Camina.

Lentamente.

Y mientras más avanza, peor se pone todo.

4. EL SACRIFICIO DEL CIERVO SAGRADO (THE KILLING OF A SACRED DEER, 2017)

Esta película es incómoda desde el minuto uno.

Yorgos Lanthimos toma una familia aparentemente perfecta y mete dentro de ella a un adolescente cuya presencia se vuelve cada vez más perturbadora.

Nadie habla como debería, nadie reacciona como debería, todo parece normal, pero nada es normal.

Es precisamente esa frialdad lo que convierte a la película en una experiencia bastante enfermiza.

No esperen fantasmas ni monstruos.

Aquí el terror está sentado tranquilamente a la mesa.

3. EL EXTRAÑO (THE WAILING / GOKSEONG, 2016)

Los coreanos saben perfectamente cómo hacernos sufrir.

Un extraño llega a una pequeña comunidad y poco después comienzan las enfermedades, los asesinatos y comportamientos bastante extraños.

Lo que comienza casi como una investigación policial termina convirtiéndose en algo completamente diferente.

Demonios. Chamanismo. Supersticiones. Religión… Y una pregunta que nos persigue prácticamente hasta los créditos:

¿Quién demonios está diciendo la verdad?

2. EL RESPLANDOR (THE SHINING, 1980)

Aquí no podía faltar.

Ya lo habíamos dicho en Cinembrollos: El resplandor es una de las grandes joyas del género.

Kubrick no necesita que algo aparezca repentinamente frente a nosotros, tiene un hotel y con eso basta.

Los pasillos interminables del Overlook, las habitaciones vacías, el sonido del triciclo, aquellas gemelas y Jack Nicholson perdiendo progresivamente la cabeza hacen prácticamente todo el trabajo.

Y aquí tenemos una prueba maravillosa de que terror y jumpscare no son sinónimos.

Pocas películas pueden provocar semejante mal rollo simplemente mostrando un pasillo vacío.

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1. EL BEBÉ DE ROSEMARY (ROSEMARY’S BABY, 1968)

Y llegamos al número uno. Porque pocas cosas provocan más miedo que descubrir que absolutamente todo el mundo sabe algo menos tú.

Rosemary y su esposo se mudan a un departamento en Nueva York donde los vecinos parecen demasiado amables.

Y si algo nos ha enseñado el cine es:

Jamás confíes en vecinos excesivamente amables.

Roman Polanski construye el terror lentamente alrededor de Rosemary. No necesita criaturas apareciendo de repente porque la película consigue algo muchísimo peor: hacer que dudemos de absolutamente todos.

El marido.

Los vecinos.

Los médicos.

Los amigos.

La paranoia comienza pequeña y termina ocupando toda la pantalla. No es una película que quiera hacernos brincar. Quiere meterse en nuestra cabeza… Y ahí se queda.


Porque el mejor terror no siempre provoca que brinquemos.

A veces simplemente termina la película, apagamos la televisión, caminamos hacia nuestra habitación…

y comenzamos a preguntarnos si eso que vimos en el pasillo realmente estaba ahí.

Ñañaritas.


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