

Desde el trailer la película se veía interesante, ya saben sangre por aquí, sangre por allá, peleas, puños, personajes raros y con la posibilidad de que esta cinta se convirtiera en una revelación del género, pero “oh surprissss” como diría mi amigo el Conde Olaf (risas), terminó siendo una copia región 4 y satánica de la icónica cinta de Quentin Tarantino, Kill Bill…




