Spider-Man: Brand New Day: El Amigable Vecino Vuelve A Ser… El Amigable Vecino


Después de Spider-Man: No Way Home, Marvel tenía dos opciones: volver a romper el multiverso con otros veinte cameos sorpresa o recordar que el mayor superpoder de Peter Parker nunca han sido las telarañas… sino lograr que el espectador se preocupe por él.

Afortunadamente, Spider-Man: Brand New Day eligió el segundo camino.

La cuarta aventura de Tom Holland baja varios cambios para contar una historia mucho más íntima. Sí, sigue habiendo peleas espectaculares, edificios destruidos y suficiente parkour arácnido como para marear a una paloma de Nueva York, pero el verdadero conflicto está en otro lado: Peter Parker vuelve a estar completamente solo.

Y resulta que eso era exactamente lo que este Spider-Man necesitaba.

Un reinicio sin reiniciar. Uno de los mayores méritos de Brand New Day es que entiende perfectamente las consecuencias del final de No Way Home. El mundo olvidó quién era Peter Parker… y la película no hace trampa para arreglarlo durante los primeros quince minutos.

Aquí vemos a un Peter obligado a empezar desde cero. Sin Avengers. Sin Tony Stark. Sin una tía May que pueda recordarle por qué hace lo correcto. Y, sobre todo, sin nadie que le pregunte cómo estuvo su día.

Es una idea sencilla, pero funciona sorprendentemente bien porque devuelve al personaje a su esencia: un joven intentando sobrevivir mientras el universo insiste en hacerle la vida imposible.

Si alguien pensaba que Tom Holland ya había dado todo lo que podía como Spider-Man, probablemente salga del cine con otra opinión.

Aquí interpreta a un Peter mucho más contenido. Hay menos chistes por minuto, pero cuando aparecen siguen funcionando. Y cuando toca ponerse serio, demuestra que el personaje ha crecido.

No intenta ser el Spider-Man de Tobey Maguire. No intenta ser el de Andrew Garfield. Simplemente termina de construir el suyo. Y después de cuatro películas, ya era hora.

Marvel llevaba algunos años confundiendo «acción» con «lanzar cien rayos láser al cielo». Aquí no.

Las mejores secuencias ocurren entre edificios, callejones, azoteas y persecuciones donde Spider-Man vuelve a usar inteligencia, improvisación y acrobacias. Se siente más cercano al Spider-Man de los cómics clásicos y también recuerda por momentos a los videojuegos de Insomniac.

No todo consiste en salvar el universo. A veces basta con salvar un barrio. Y eso le queda muy bien.

No estamos ante una comedia. Pero tampoco ante un drama solemne donde todos hablan mirando al horizonte. El humor aparece cuando debe aparecer.

Hay bromas visuales, momentos incómodos y varias situaciones donde Peter demuestra que sigue siendo ese chico que puede enfrentarse a un monstruo gigantesco… pero se pone nervioso para hablar con alguien que le gusta.

Y sí…

Todavía logra hacer chistes mientras le están intentando romper la cara. Eso nunca cambiará.

Visualmente Nueva York vuelve a sentirse protagonista.

La fotografía apuesta por colores más naturales y una ciudad mucho más viva que en otras entregas recientes del MCU.

Los efectos especiales mantienen un nivel muy alto sin convertir cada plano en una pantalla verde infinita.

Y Michael Giacchino vuelve a demostrar que entiende perfectamente cómo debe sonar Spider-Man.

Lo mejor 🟢

  • Peter Parker vuelve a ser el centro de la historia.
  • Tom Holland entrega una actuación mucho más madura.
  • Las escenas de acción recuperan el estilo clásico del personaje.
  • El equilibrio entre humor y drama funciona bastante bien.
  • La película recuerda que Spider-Man también salva personas, no únicamente universos.

Lo peor 🔴

  • Algunos personajes secundarios merecían mucho más tiempo en pantalla.
  • Hay momentos donde el MCU vuelve a asomarse únicamente para recordarte que existen otras veinte películas en camino.
  • El tercer acto cae un poco en la fórmula habitual de Marvel, cuando el resto de la película había conseguido diferenciarse.

¿Vale la pena verla? , Sí. Y bastante. No es la película más grande de Marvel. Probablemente tampoco sea la más ambiciosa. Pero sí es una de las que mejor entiende quién es realmente Spider-Man.

Después de años donde el personaje estuvo rodeado de multiversos, variantes, hechizos, cameos y fan service, Brand New Day hace algo casi revolucionario:

Deja que Peter Parker vuelva a ser Peter Parker. Y resulta que eso era exactamente lo que necesitábamos.

No es perfecta, pero sí consigue algo mucho más difícil: demostrar que Spider-Man puede seguir emocionando incluso cuando deja de depender de la nostalgia.

Y si este es el comienzo de una nueva etapa… que alguien vaya preparando otro cartucho de telarañas. Porque el vecino favorito de Nueva York todavía tiene mucho por contar.


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