Pasajero (Pillion)… ¡Atáscate Amor!



Puedo decir de entrada que Pasajero ha sido mucho mejor película desde ya, que la somnolienta La Historia del Sonido. No por sus peculiaridades, sino por el sentimiento en bruto y lo simple de su argumento. Una apuesta donde el Deseo y el Amor se diluyen peligrosamente… 

La trama va sobre Colin, un joven introvertido, quien queda prendado de Ray, el carismático y atractivo líder de una banda de motociclistas que lo toma como su sumiso, dinamitando así una rutina de control y deseo, que desembocará en algo más profundo que se aloja en lo profundo del corazón.

Sabíamos que entrábamos al mundo donde el control y la sumisión , que son el estilo de vida de algunas personas y queda claro que el filme viene a mostrarnos este mundillo lejos de convencionalismos y puritanismos, lo cual logra remarcar de forma enfática sin miedo a que el dirá el espectador, simplemente es y ya.

Esta producción es pequeña, un universo pequeño y un elenco igual de reducido, sin embargo ambos protagonistas y los padres de uno de ellos, logran hacer de este filme, una intensidad de actuaciones en pocas escenas. La forma en cómo el mundo se abre ante nuevas posibilidades es fascinante.

Quien es el atractivo visual del filme es obviamente Alexander Skarsgård, no obstante quien nos ofrece una gran actuación  y le roba las cámaras, es el ex “primo” de Harry Potter (risas) Harry Melling, quien con su silencio logra transmitir todas las cosas que va sintiendo en el momento que se vuelve un sumiso, esa devoción, ese sufrimiento, esa forma de experimentar nuevos roles, pero sobre todo, aquello que empieza a sustituir la devoción y el deseo, por algo más perdurable.

La cinta no es aburrida, en ningún momento hay escenas de relleno o aburrimiento, están las justas, es una montaña rusa muy loca de emociones.

Creo que una de las cosas que más me sorprendieron fue la forma en cómo se detona el desenlace, sino el más popular, si el que necesitaba esta historia, y es que la secuencia donde al fin, “termina” el control y la sumisión, la secuencia donde estos dos hombres, tan dispares, tan contradictorios, tan diferentes uno del otro, se miran de verdad, en lo profundo de  los ojos y desemboca en el desenlace que nos entregan, con esa pequeña secuencia nos muestra que no importa que tan convencional o no sea uno, cuando se le abre la puerta del corazón y el alma a quien tenemos enfrente, todo cambia, para bien … y para mal.

Puedo decir que disfrute la película, a pesar de que puede ser bastante escandalosa por algunas secuencias de sexo, puedo decir que el mensaje trasciende por encima de la carne y la prohibición y creo que es eso lo que ha hecho que Pasajero, sea tan buena y memorable como lo fue.

Corran a verla..


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