

Hay películas que parecen prometer un banquete gótico… y terminan sirviendo un plato bonito, pero frío. Algo así pasa con The Bride (2026), una reinterpretación del mito clásico que, en papel, suena irresistible: amor, muerte, identidad y ese toque oscuro que siempre nos hace voltear. En pantalla, la historia intenta reconstruir —literal y emocionalmente— a una mujer que no pidió volver, pero que ahora tiene que decidir quién es en un mundo que tampoco la esperaba.









