¡Bendito Cine Barato!: 10 Películas De Serie B Que Son Mejores De Lo Que Parecen


Monstruos de plástico, extraterrestres hambrientos y otras maravillas del cine de bajo presupuesto.

Hay una clase de películas que difícilmente ganaría un Óscar. Sus monstruos parecen fabricados en el garaje de algún vecino, sus científicos no inspiran demasiada confianza y sus argumentos desafían cualquier principio básico de la lógica.

Pero tienen algo irresistible…

Son películas que nacieron de ideas disparatadas, presupuestos reducidos y una cantidad considerable de entusiasmo. Producciones donde una bolsa de basura podía convertirse en un extraterrestre, un postre podía conquistar el mundo y unos simples tomates podían poner de rodillas a la humanidad.

El cine de serie B ha sido durante décadas un refugio para las propuestas más extrañas de la ciencia ficción, el terror y la comedia. No todas estas películas son buenas, por supuesto. Algunas son espantosas. Pero entre tanta criatura de hule y actuación cuestionable también se esconden auténticas maravillas.

En Cinembrollos reunimos diez títulos que merecen una oportunidad. No necesariamente porque sean obras maestras, sino porque representan una forma de hacer cine que, afortunadamente, nunca ha terminado de desaparecer.

Y comenzamos con una pregunta fundamental: ¿qué tan peligroso puede ser un tomate?


10. Attack of the Killer Tomatoes! (El ataque de los tomates asesinos, 1978)

Director: John DeBello

Todo comienza cuando unos tomates aparentemente inofensivos deciden rebelarse contra la humanidad. Pronto, las autoridades estadounidenses deberán enfrentarse a una amenaza que ningún manual militar había contemplado: vegetales asesinos.

Bueno, técnicamente son frutas, pero tampoco vamos a ponernos científicos en una película como esta.

El ataque de los tomates asesinos es una de las grandes celebraciones del disparate cinematográfico. Sus efectos especiales son rudimentarios, sus personajes parecen salidos de una comedia improvisada y sus situaciones resultan cada vez más absurdas.

Sin embargo, ahí está precisamente su encanto.

John DeBello comprendió que la mejor manera de burlarse de las películas de monstruos era llevar sus convenciones hasta el extremo. El resultado es una parodia que no siempre consigue hacer reír, pero que posee una personalidad difícil de encontrar.

¿Por qué verla? Porque pocas películas tienen el descaro de convertir una ensalada en una amenaza para la seguridad nacional.


9. The Stuff (1985)

Director: Larry Cohen

Un misterioso producto blanco, cremoso y aparentemente delicioso comienza a venderse como el postre perfecto. No engorda, sabe extraordinariamente bien y todo el mundo quiere probarlo.

El único inconveniente es que parece tener vida propia.

Larry Cohen utiliza una premisa completamente ridícula para construir una sátira bastante inteligente sobre el consumismo, la publicidad y nuestra facilidad para comprar cualquier cosa que aparezca anunciada en televisión.

Detrás de sus efectos especiales viscosos y sus escenas deliberadamente exageradas existe una crítica a la industria alimentaria que no ha perdido demasiada vigencia.

Además, hay algo profundamente divertido en contemplar cómo una sustancia parecida al yogur puede convertirse en una amenaza nacional.

¿Por qué verla? Porque después de esta película conviene leer dos veces los ingredientes de cualquier postre.


8. Killer Klowns from Outer Space (Payasos asesinos del espacio exterior, 1988)

Director: Stephen Chiodo

Una nave espacial con apariencia de carpa de circo aterriza cerca de un pequeño pueblo. Sus ocupantes son extraterrestres con aspecto de payasos que utilizan armas absurdas para capturar seres humanos.

Hay pistolas de palomitas, capullos de algodón de azúcar y toda clase de instrumentos que parecen diseñados por alguien que odia profundamente las fiestas infantiles.

Lo maravilloso de esta película es que, pese a lo disparatado de su argumento, sus criaturas están elaboradas con un cuidado sorprendente.

Los hermanos Chiodo construyeron un universo visual donde prácticamente cada elemento del circo adquiere una función monstruosa.

Es una comedia de terror que no intenta ocultar su extravagancia. Por el contrario, la convierte en su principal atractivo.

¿Por qué verla? Porque demuestra que los payasos extraterrestres pueden ser ridículos y aterradores al mismo tiempo.


7. Basket Case (1982)

Director: Frank Henenlotter

Un joven llega a Nueva York cargando una enorme canasta de mimbre. Dentro transporta a su hermano gemelo, una criatura deforme que fue separada quirúrgicamente de su cuerpo y que tiene algunos asuntos pendientes con los responsables.

No es precisamente la clase de equipaje que uno quisiera encontrar en el autobús.

Filmada con recursos muy limitados, Basket Case es una mezcla de terror corporal, humor negro y cine independiente neoyorquino.

Su criatura resulta grotesca, sus efectos son deliberadamente artesanales y su representación de una ciudad decadente contribuye enormemente a la atmósfera.

Pero detrás de semejante locura también existe una historia bastante retorcida sobre la dependencia emocional y el rechazo.

¿Por qué verla? Porque pocas películas consiguen provocar tanta repulsión y ternura hacia una criatura que vive dentro de una canasta.


6. Chopping Mall (1986)

Director: Jim Wynorski

Un moderno centro comercial incorpora robots de seguridad diseñados para proteger sus instalaciones durante la noche.

Naturalmente, algo sale mal.

Un grupo de jóvenes que ha decidido organizar una fiesta clandestina dentro del edificio la cual termina perseguido por unas máquinas que interpretan sus funciones de vigilancia con demasiado entusiasmo.

Chopping Mall pertenece a esa maravillosa época en la que bastaba combinar tecnología, adolescentes y un espacio comercial para fabricar una película de terror.

Sus robots parecen electrodomésticos militarizados y sus diálogos no son precisamente memorables, pero la película tiene ritmo, humor y una duración que no desperdicia demasiado tiempo.

¿Por qué verla? Porque recuerda una época en la que los centros comerciales parecían el futuro y los robots todavía podían resultar amenazantes sin necesidad de inteligencia artificial.


5. The Deadly Spawn (1983)

Director: Douglas McKeown

Un meteorito cae cerca de una pequeña comunidad y libera unas criaturas extraterrestres que comienzan a alimentarse de cualquier ser humano que encuentran.

Las criaturas son básicamente enormes bocas repletas de dientes, sin demasiadas complicaciones anatómicas.

Y funcionan extraordinariamente bien.

Esta producción independiente es una auténtica demostración de lo que puede conseguirse con imaginación, látex y una saludable obsesión por los monstruos.

La película no tiene grandes escenarios ni estrellas reconocidas, pero sus efectos prácticos poseen una creatividad que muchas producciones más costosas podrían envidiar.

Además, tiene ese encanto de las historias donde el fin del mundo parece estar ocurriendo exclusivamente dentro de una casa.

¿Por qué verla? Porque sus monstruos son tan grotescos como memorables y porque representa el espíritu artesanal de la serie B.


4. Slugs (Babosas asesinas, 1988)

Director: Juan Piquer Simón

En una pequeña comunidad comienzan a aparecer cadáveres en circunstancias espantosas. La causa resulta ser una plaga de babosas mutantes con un apetito considerable por la carne humana.

Sí, babosas.

Esos animales que normalmente tardan media hora en cruzar una banqueta.

El director español Juan Piquer Simón transforma una criatura aparentemente inofensiva en el centro de una película llena de sangre, efectos viscosos y situaciones delirantes.

Lo más interesante es que la historia se toma bastante en serio, aunque su premisa parezca inventada durante una conversación sobre las peores maneras de morir.

Y precisamente esa seriedad involuntaria contribuye a su encanto.

¿Por qué verla? Porque después de verla jamás volverán a mirar de la misma manera una maceta húmeda.


3. Brain Damage (1988)

Director: Frank Henenlotter

Un joven establece una extraña relación con Aylmer, una criatura parasitaria que le proporciona una sustancia capaz de producir intensas experiencias alucinógenas.

A cambio, el pequeño monstruo necesita alimentarse de cerebros humanos.

Una relación bastante complicada, incluso para los estándares del cine de terror.

Frank Henenlotter construye una película grotesca y sorprendentemente oscura sobre la adicción, la dependencia y la pérdida del control.

Su criatura tiene una apariencia casi caricaturesca y una personalidad que contrasta con la brutalidad de sus acciones.

La combinación de humor negro, efectos prácticos y comentario social convierte a Brain Damage en una de esas rarezas que merecen mucha más atención.

¿Por qué verla? Porque demuestra que incluso un monstruo pequeño, parlanchín y aparentemente simpático puede convertirse en una pésima compañía.


2. Bad Taste (Mal gusto, 1987)

Director: Peter Jackson

Mucho antes de dirigir El señor de los anillos, Peter Jackson comenzó su carrera cinematográfica con una invasión extraterrestre absolutamente grotesca.

En una pequeña localidad de Nueva Zelanda, unos alienígenas llegan a la Tierra con la intención de convertir a los seres humanos en comida rápida intergaláctica.

Un grupo de agentes deberá detenerlos utilizando métodos tan violentos como disparatados.

Realizada durante varios años con ayuda de amigos y recursos muy limitados, Bad Taste es una celebración del cine hecho con entusiasmo y bastante sangre falsa.

Sus efectos especiales artesanales, su humor escatológico y sus escenas exageradas muestran a un director dispuesto a utilizar cualquier recurso disponible para llevar sus ideas a la pantalla.

No es una película para todos los gustos. Su título, de hecho, funciona como advertencia.

¿Por qué verla? Porque es fascinante descubrir que uno de los directores más reconocidos del cine fantástico comenzó haciendo semejante salvajada.


1. The Toxic Avenger (El vengador tóxico, 1984)

Directores: Michael Herz y Lloyd Kaufman

Melvin es un joven encargado de limpieza que trabaja en un gimnasio y sufre constantemente las burlas de quienes lo rodean.

Después de un accidente con residuos tóxicos, termina convertido en una criatura monstruosa dotada de una fuerza extraordinaria y un peculiar sentido de la justicia.

Así nace uno de los superhéroes más improbables de la historia del cine.

Producida por Troma Entertainment, The Toxic Avenger combina violencia exagerada, humor grotesco, crítica social y una cantidad considerable de mal gusto.

Su protagonista no tiene el aspecto de un héroe tradicional y sus métodos para combatir el crimen difícilmente serían aprobados por cualquier organismo de derechos humanos.

Pero detrás de su apariencia repulsiva existe una película que se burla de la corrupción, la superficialidad y los convencionalismos del cine comercial.

Con el tiempo terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos del cine independiente de culto.

¿Por qué verla? Porque demuestra que no se necesitan millones de dólares para crear un superhéroe memorable. A veces basta con un trapeador y un barril de residuos tóxicos.


CUANDO EL MAL GUSTO SE CONVIERTE EN UNA VIRTUD

Sería exagerado afirmar que todas estas películas son obras maestras incomprendidas. Algunas tienen problemas evidentes de actuación, montaje, continuidad y prácticamente cualquier otra cosa que pueda salir mal durante un rodaje.

Pero sería igualmente injusto descartarlas únicamente por su apariencia.

El cine de serie B ha sido un territorio de experimentación donde muchos realizadores aprendieron a resolver problemas mediante la imaginación. Sus limitaciones económicas dieron origen a monstruos imposibles, soluciones técnicas ingeniosas y una libertad creativa que difícilmente habría sobrevivido dentro de una gran producción.

También nos recuerda algo importante: el cine no siempre tiene que ser solemne para resultar valioso.

A veces una película sobre tomates asesinos puede ofrecer más diversión que una superproducción de doscientos millones de dólares.

Y a veces un monstruo de látex puede tener mucha más personalidad que una criatura digital perfectamente animada.

Así que la próxima vez que encuentren una película con un título ridículo, una portada espantosa y un monstruo que parece construido con materiales de papelería, no la descarten inmediatamente.

Podrían encontrarse con una pequeña maravilla.

O con una porquería monumental.

En ambos casos, probablemente tendrán algo que contar.

¿Cuál es su película de serie B favorita? ¿Qué otra rareza cinematográfica merece aparecer en Cinembrollos?

Los leemos en los comentarios.


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