

Lo que vi en esta película fue algo diferente sin duda alguna, no sabía si estaba presenciando un filme “paranormal”, propagandístico, cómico – mágico – musical (risas – bueno, eliminemos lo cómico porque no existe) y a la vez era una alegoría que buscaba desparramarse entre el baile y el cuerpo espiritual, para al final haber atravesado un musical que ni sabíamos que lo era, mientras una mujer tiene un despertar y con ello se erige como la verdad y la compasión en una nueva tierra, y en un nuevo mundo, inmenso de oportunidades.
La trama nos indica que está Inspirada en hechos reales, se centra en la líder religiosa Ann Lee, fundadora del Movimiento Shaker a finales de la década de 1770, quien llegó a construir una de las sociedades utópicas más grandes de la historia de Estados Unidos. Los seguidores de Lee la consideraban el Jesucristo femenino, y sus fieles le rezan cantando y bailando… Esta es su historia y su peregrinar hasta el fin de sus días.

De entrada no sabía lo que me esperaba, lo que empieza como una típica historia, poco a poco se empieza a desdoblar en un arte visual de danza y canto, una manifestación de un dogma que incomprendido y temido por muchos, logra hacerse con un lugar en un mundo y un tiempo donde la rigidez era la normal y el movimiento perseguido y castigado.
Quien encarna a esta profetisa es la muy elogiada Amanda Seyfried, que a través de lo puro y casto, si, no es textualmente, es literalmente hablando, a través de lo puro y CASTO, que encuentra un vínculo perfecto con su dios, y las normas del trabajo duro, su propia recompensa. Es una muy buena actuación de Amanda, de las mejores que le hemos visto desde hace años y nos logra embrujar con sus palabras y sus rezos, sus rituales y sus visiones, logrando que este híbrido, este experimento de filme, sea un musical no tan convencional como nos tienen acostumbrados, sino a través de la plegaria y el sufrimiento, lograr todo lo que se ha propuesto.

La historia no sabemos para donde va, es literal un misterio la misión de toda la trama, vamos a ciegas, no porque no nos quiera contar que quiere, pero la forma en como vamos, paso a paso, movimiento tras movimiento, hace que no podamos adivinar como acabará todo esto, y eso es lo que la hace aún más enigmática.
Con caras conocidas como Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Tim Blake Nelson, entre otros, es como vemos estas enigmáticas danzas y alegorías a la vida, que visualmente son muy atractivas. Desconozco si esta coreografías sean de la vida real, lo cierto es que son poderosas y logran tenernos en vilo desde el inicio hasta el fin de la producción.

La película no tiene desperdicio, el vestuario nos transporta a la época correcta. La musica es increíblemente asombrosa, digo, si no eres cuadrado y no te dan miedo los cantos religiosos, seguro te llamará la atención esta musica.
El diseño de locaciones es sencillo pero contundente. No le envidia nada a otras grandes producciones.

Empece extrañado esta experiencia y salí fascinado. No es propagandístico, solamente es testimonial y la forma en como Amanda se desenvuelve en su creer espiritual, logra que al final la cinta sea toda una belleza.
En resumen, esta película es totalmente recomendada para quienes al día de hoy no la han visto, es una propuesta totalmente diferente a lo que últimamente nos tiene acostumbrados.
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