

Hay películas que parecen prometer un banquete gótico… y terminan sirviendo un plato bonito, pero frío. Algo así pasa con The Bride (2026), una reinterpretación del mito clásico que, en papel, suena irresistible: amor, muerte, identidad y ese toque oscuro que siempre nos hace voltear. En pantalla, la historia intenta reconstruir —literal y emocionalmente— a una mujer que no pidió volver, pero que ahora tiene que decidir quién es en un mundo que tampoco la esperaba.
La cinta en partes es pretenciosa, evidentemente quiere y sigue la línea de la afamada dupla criminal Bonnie y Clyde, con una mezcla de artificio, feminismo, historia gansteril, el musical de Chicago y un episodio de lo paranormal. Son tantas cosas los que mezcla, como si fuera un Frankestein, que en ocasiones estamos dudosos si realmente quiere hablar de este personaje de Mary Shelley o simplemente usa su nombre para darle algo de prestigio a esta historia que peca al querer ser original.

Protagonizada por Jessie Buckley y Christian Bale, el filme es toda una oda a esa época hollywodense donde los musicales en blanco y negro eran el sueño de las masas, mientras los gánsteres eran el narco del aquel entonces, y un Estados Unidos que estaba en su apogeo disfrutando de las mieles del éxito después de la guerra. No obstante el filme es irregular, tiene momentos interesantes como las persecuciones y los momentos en que La Novia hace justicia por su propia mano, pero también decae la atención cuando la nostalgia invade la pantalla y esa obsesión porque algunas cosas conecten entre ellas por más alejadas este unas de otras.
Penelope Cruz esta muy bien en su papel de detective, una mujer que lucha por su lugar dentro del mundo de los hombres. Y también quien luce es Annette Bening como la Dr Cornelia, quien desde mi punto de vista se roba los reflectores en más de una ocasión.

El filme es cien por ciento un mensaje feminista, sin embargo como son tantas cosas revueltas, entre la historia de la relación de estos dos personajes, Mary Shelley apareciendo en una especie de “Cañitas” (risas), de los Gansters, de la Oda al cine de antes, etc, el mensaje sobre la violencia femenina, se diluye por completo. Creo que el único momento donde es claro el mensaje y logran transmitir esto con fidelidad es cuando un policía empieza a catear a La Novia, esa secuencia desde mi punto de vista, es más contundente que toda el parloteo que se avientan en toda la película.
Para los apartados artísticos como vestuarios, maquillaje, escenografías y musica, cumple de forma relevante, sin ser memorables, pero aun así logran su cometido y hacer que cuaje todo este embrollo.

Fuera de ahí la cinta se siente prefabricada, Bale no luce actoralmente hablando, es un comparsa y no tenemos a estos dos monstruos en pantalla realmente, digo, los vemos, se ven las cicatrices, pero más bien parecen dos adultos embriagados en una noche de Halloween, corriendo a pedir dulces (risas).
En términos generales The Bride, es una apuesta interesante que pintaba para ser algo revolucionario, sin embargo el mezclar tantas cosas de forma superficial y no profundizar en nada, al final te hace sentir que el usar a estos dos personajes de Mary Shelley como lo son Frankenstein y La Novia, fue solo un pretexto para atraer a las salas a un publico en especifico, pero que pudieron ser cualquier otros personajes y el resultado hubiera sido el mismo.

No es pésima la cinta, pero tampoco es memorable, es más escándalo que contenido… Y eso es lamentable.
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